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Reencuentros Para los viejos amigos del foro de Poesia.com
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Viejo 22-02-2009, 06:41 PM
stephanephoros stephanephoros no está en línea
Miembro junior
 
Fecha de Ingreso: Feb 2009
Mensajes: 2
Predeterminado Desesperadamente buscando a Sussanah :

Querida Sussanah:

El giro de los días ha querido abrir esta ventana en el tiempo y darme la oportunidad de cerrar un círculo abierto hace algunos años. Desde aquel instante en que me hicieras llegar tu llamado y no te enviara mi respuesta, me he sentido inquieto, insatisfecho, inconcluso, sangrante como una herida.

A partir de este momento comienzo a respirar algo más tranquilo, esperanzado en que el mensaje en esta botella lanzada al océano de internet llegue finalmente a tu playa y a tu corazón.

Deseando que la luz de la sabiduría te ilumine en este camino de sombras, te saluda cordialmente

Stephanephoros.

*********



a Yongho (Ninito), con especial afecto


Y bien, mi querida Susannah, recién ahora cumplo con el compromiso asumido hace ya cerca de 2 meses. Mi única disculpa para tamaño atraso es que la vida, con todas sus perentorias exigencias, me ha sobrepasado a ratos, atándome de manos para cualquier otra cosa que no fuesen las urgencias inmediatas. Durante todo este tiempo no dejé de pensar en ti y en tu soneto (tu actividad poética). Hoy, irresponsablemente entregado a mi suerte, me dedico a cumplir con las deudas contraídas. Espero que las líneas que siguen destierren la impresión de indiferencia que pudo quedarte de mi persona a raíz de tan prolongado silencio. Tal indiferencia nunca existió; antes bien, siempre te he sentido muy cercana, más aún considerando tu llamado tan personal en el taller de Parra:

***
Originalmente enviado por STEPHANEPHOROS:Bien, muchachos, inauguramos este nuevo espacio, continuando con el problemático soneto de Parra.
Saludos, y gracias a los administradores por este nuevo jardín.
¡A llenarlo de flores ...!!!
***

“Dime por favor que piensas de este soneto... “

A veces pienso que en la luz no veo
ni paz, ni amor, no mas que una ceguera
No mas que luz; su esencia verdadera
se descompone en algo frio y feo.

Ya todo es miedo, espanto, no hay deseo
Ni la inocencia humana ya es sincera
y ni es la vida aquello que se espera
Cuando se suena a ser poeta, y creo


Que aun el mundo es fragil en su rama
Que aun llora en su huerta la nobleza
Y que de un beso aun se prende llama

A todo un pueblo curvo de tristeza
para que exista aun aquel que ama:
un hombre, al fin, feliz en su corteza



Hecha la aclaración anterior, entremos en materia, y vamos por la crítica constructiva. Ya antes te señalé (http://www.poesia.com/forum/Forum12/HTML/000198.html) el parentesco que tu soneto tiene con el de Miguel Ardiles (1)
(http://www.poesia.com/forum/Forum12/HTML/000159.html), parentesco mantenido no sólo en el prisma sino también en la calidad. El soneto de Miguel es una mirada melancólica, altamente poética, del pasado, de la juventud perdida (el verano, aquel tiempo, el despertar al mundo…), de la pureza, el ideal, el eterno anhelo (su luz, dice, también, Miguel), que retorna a su presente, como espuma de la marejada, en forma de un acabado endecasílabo. También tu soneto es una meditación donde se manifiesta el tiempo, el devenir: es una toma de conciencia crítica sobre nuestro presente –el de todos- y la actual ausencia de ideales, así como de la pérdida de valores; sin embargo, ante panorama tan desolador, aún queda la esperanza, que es proyectada hacia el futuro. Si Miguel enfoca su mirada nostálgicamente hacia el pasado, tu mirada se dirige hacia el porvenir, esperanzada, como un intento de desmentir el presente tan oscuro. Algo más que destacar en ambos sonetos: si bien es el propio autor quien nos habla de sí mismo, de su experiencia personal, gracias a la alta dosis de poesía que ambos sonetos destilan, se alcanza lo general, lo humano, por lo que es difícil que persona alguna pueda sustraerse al bello influjo de ambos sonetos.

Veamos ahora más en detalle tu soneto.

A veces pienso que en la luz no veo
ni paz, ni amor, no mas que una ceguera
No mas que luz; su esencia verdadera
se descompone en algo frio y feo.

La gran palabra clave es “luz”, y que en el soneto es “vida”, “humanidad”, “devenir”, “tiempos que corren”, peripecia humana, en suma. Dicha palabra nos relaciona con lo más alto, lo mejor de nuestra especie, a la vez que nos vincula con lo que está arriba –la divinidad, fuente de todos los valores-, en contraposición con la oscuridad o ausencia de luz: la ceguera. El gran acierto poético que nos sorprende gratamente de entrada es que no nos encontramos con que la luz –fenómeno físico que nos permite conocer las cosas al iluminarlas, y que trae asociada, como carga, los atributos de “blancura”, “transparencia”, “inocencia”, “bondad”, “paz”, “amor”; es decir: valores humanos positivos- nos permite darnos cuenta directamente del estado deplorable de la(s) cosa(s). El asunto va más allá, aún más allá: el estado de los tiempos que corren es tal –nos dice la poeta-, que ni siquiera EN la LUZ –origen del conocimiento y de la “humanitas”, gracias a la claridad que aporta- se consigue hallar los valores de Paz y Amor. Se ha mirado en torno y no se ha visto más que oscuridad; entonces, la poeta se ha vuelto hacia la luz, pero allí, EN la LUZ, ha encontrado “no más que una ceguera”. Y, a pesar de la decepción, se insiste en busca de qué asirse ante la desolación, hurgando en la luz, como depositaria última de los valores, mas al descomponerla apenas se ha encontrado “algo frío y feo”. Terrible panorama el que se nos presenta en este primer cuarteto. Terrible panorama, manifestado poéticamente de forma inmejorable en tan breve espacio: todo un acierto de la autora, expresado en un juego de paradojas conjugado por las palabras luz (sinónimo de visión) / no veo, luz /ceguera.

Ya todo es miedo, espanto, no hay deseo
Ni la inocencia humana ya es sincera
y ni es la vida aquello que se espera
Cuando se suena a ser poeta, y creo

La constatación de la decadencia que nos aflige adquiere, en el segundo cuarteto, un nivel más cercano a nosotros, más real, más tangible por así decirlo, en comparación con el vuelo poético alcanzado en el primero, aunque no por ello mejora el panorama. Aquí “TODO es miedo, espanto”; aquí, -nuevamente la paradoja-, ni siquiera “la inocencia humana es sincera”, con lo que la degradación moral nos alcanza como una censura.

Y aparece un elemento nuevo, distinto a la desolación reinante, que se le contrapone y que sirve de justificación y engarce con la esperanza que habrá de manifestarse en los tercetos: el sueño del poeta, el poeta en suma, ya que su esencia es el sueño (el ideal), identificándose con él. Tácitamente se hace una distinción: el hombre común y el poeta. Este último personaje es el mismo hombre común que –por razones que conscientemente eludimos tratar aquí- en algún momento de su existencia (posiblemente movido por el estado actual de cosas de que nos habla el soneto…) opta por soñar, por perseguir lo inalcanzable, por esperar que la vida sea distinta a lo que constata que es (2). Interesante labor le asigna la autora a dicho personaje: si bien no lo expresa en el soneto, se expresa CON el soneto; si en el soneto el poeta sueña y espera una forma de vida de la cual no se nos entrega noticia, salvo al final y de forma vaga aunque lírica, la autora, como POETA que es, nos da a conocer la tarea que debe cumplir y que se autoasigna: llamar la atención, vocear a todos los vientos “el estado actual de la cuestión” cuando el Norte parece perderse de vista en el horizonte; repicar la campana anunciando el peligro (el poeta es un profeta, un vigía, un maestro educador del pueblo, el traductor de los gritos de la muchedumbre…), a la vez que arroja sobre sí, hacia el futuro, la esperanza, indicándonos el camino a seguir

para que exista aún aquel que ama:
un hombre, al fin, feliz en su corteza.

A pesar de no ser la Vida “aquello que se espera”, y no hallar en la luz “más que una ceguera”, aún el hablante nos dice “ y creo…”, palabras que encabalgan con los tercetos y que ejercen su influjo hacia atrás, hacia “soñar a ser poeta”, con lo que la autora nos dice que AUN cree en el sueño del poeta, afirmación que será confirmada por los tercetos. Magnífico este “y creo”, ubicado en la esquina inferior derecha de los cuartetos…

El devenir histórico –el paso del tiempo- a que hice referencia más arriba queda avalado por la partícula YA con que se da inicio al segundo cuarteto y que aparece, además, en su segundo verso: “ ni la inocencia humana ya es sincera”. Ambas denotan la observancia por parte de la autora del devenir humano, su degradación progresiva, llegando a constatar el desolador nivel que se ha alcanzado en el presente. La contraparte positiva de esta partícula es la palabra “aún” (todavía) que se reitera en los tercetos y que también referencia el paso del tiempo, proyectándonos hacia el futuro.

…, y creo

Que aun el mundo es fragil en su rama
Que aun llora en su huerta la nobleza
Y que de un beso aun se prende llama

No obstante la degradación actual, para la poeta aún queda esperanza, pues el mundo conserva algo de su fragilidad –de su sensibilidad, su anhelo de verdad- (“el mundo en su rama” es una imagen de una belleza incomparable: otra acertada intuición poética, pues la fragilidad es doble, refiriéndose también a que el mundo, como otro fruto, puede caer de la rama y romperse si no tenemos el suficiente cuidado…). Lo mismo ocurre con el llanto de la nobleza: en su huerta, espacio donde debe ser cultivada, la nobleza, consciente de los vientos que asolan los tiempos actuales, llora por el mundo, en un gesto de …nobleza (otro gran acierto poético). El último verso de este primer terceto se encabalga con el último, haciendo de ambos una sola estrofa por su contenido y cuyo inicio lo da “y creo”. El beso –a secas- es la imagen más débil de los tercetos, no obstante referenciar la subsistencia del amor, que como un fénix puede renacer de las cenizas para inflamar

A todo un pueblo curvo de tristeza
para que exista aun aquel que ama:
un hombre, al fin, feliz en su corteza.

Bellísimo este terceto final: el primer verso se refiere a la humanidad toda, que enfrenta su propio devenir con la espalda curvada, cansada, triste (“… un pueblo curvo de tristeza: bellísimo!”). Pero que, no obstante la penuria de nuestros tiempos, y gracias al beso que nos inflama (que debe inflamarnos), aún habrá de persistir “aquel que ama: el hombre, feliz en su corteza”. El segundo verso es un doble llamado de atención: nos previene del riesgo de que NO exista el hombre si las cosas se mantienen como han sido descritas en los cuartetos; y segundo, “para que exista aún…” , el hombre debe ser inflamado por el beso –el amor- y llegar a ser “aquel que ama”. De ese modo, el hombre podrá vivir –al fin-(estupendas palabras intercaladas en la frase final -circunscritas entre dos comas que bien podrían ser guiones…- y que nos hablan de la finalidad de la Historia, lanzando nuestra esperanza como una bengala hacia el porvenir, y que nos parecen señalar que la finalidad del soneto era llegar a este último verso, a estas palabras finales a que ha llegado en un leve crescendo, a la verdad poética de dicho verso: el sueño del poeta), el hombre podrá vivir, digo, “feliz en su corteza”, palabra esta última que nos remite al doble principio que se hacen presente en el hombre: corteza y médula…

En definitiva la esperanza se sustenta en un acto de fe (y creo, …AUN creo) en el ser humano, no obstante el oscuro panorama en que nos sumerge la pérdida de valores y la fragilidad del mundo presente. Los valores positivos que no se encontraban en la LUZ, aún se mantienen latentes y como escondidos de la propia mirada, en el hombre, en el sueño del poeta, con lo que el desafío de mantenerlos y acrecentarlos recae en sus propias manos, dirección última a la que apunta el repique de campana del soneto.

Terrible, tremendo, bellísimo soneto. Mis congratulaciones a la autora que ha sido depositaria de tan maravillosas intuiciones. Hago votos por que persista en ella (y en nosotros todos) la fragilidad del beso que ha de inflamar nuestros corazones para cumplir con el sueño del que ama.

Lo dicho hasta ahora se refiere al fondo del asunto, al contenido del soneto, para el cual no hay más que elogios. Pero veamos la otra cara de la medalla: la forma, la estructura, donde no todo es tan logrado, pero que no desmerece en nada la impresión final. Apliquemos el microscopio, y entremos de lleno al Taller.

En primer lugar hay que señalar que la rima es consonante, expresándose en los cuartetos como redondillas (eo-era); en los tercetos, se dan las terminaciones ama-eza, alternadas, conformando dos tercetos cuyas rimas del verso intermedio corresponden a la misma que flanquea al verso intermedio del otro terceto. La consecuencia de la rima de los cuartetos, así como el entramado que se consigue en los tercetos –donde se ocupan sólo dos terminaciones-, es consistente con lo expresado en los dos momentos del soneto, que se materializan básicamente de esta forma: los cuartetos exponen lo negativo; los tercetos, lo positivo. (Como habrás podido notar, se ha separado –con fines ilustrativos- la materia de la forma; pero ambas se hallan estrechamente entrelazadas, siendo inseparables en el soneto: son una amalgama, como lo señala la estructura que adopta).

Los versos, puede decirse, son todos endecasílabos; sin embargo, hay que hacer hincapié en que esto se consigue con un pequeño esfuerzo, con la existencia de hiatos y acentos que, afectando su musicalidad, entraban el ritmo del soneto, principalmente en los tercetos, como veremos más adelante.

Por otro lado, en la puntuación, que va imponiendo un ritmo, una cadencia en la lectura, se percibe una ausencia de prolijidad. Veamos el primer cuarteto.

A veces pienso que en la luz no veo
ni paz, ni amor, no mas que una ceguera
No mas que luz; su esencia verdadera
se descompone en algo frio y feo.

Los dos primeros versos conforman una oración (en rigor, todo el cuarteto), que no es finalizada con el punto seguido correspondiente. Si bien el uso de la coma queda algo sujeta al arbitrio del autor, existe una sustrato básico que debe ser conocido para su correcto uso. En el segundo verso, por ejemplo, las negaciones sucesivas, que corresponden a un NO + Y = NI ( Y NO PAZ Y NO AMOR), hacen innecesaria la coma intermedia, pues la Y reemplaza a la coma al final de una enumeración de elementos semejantes (ej: nubes, arboles Y pájaros): se dice NI lo uno NI lo otro. Y a continuación, podrían ir los dos puntos, de modo que la ceguera aparezca como una conclusión lapidaria:

A veces pienso que en la luz no veo
ni paz ni amor: no más que una ceguera.

O también puede ir un punto y coma ( ; ), si consideramos la ceguera como un elemento análogo y subalterno, o yuxtapuesto, o incluso adversativo, quedando

A veces pienso que en la luz no veo
ni paz ni amor; no más que una ceguera.

Para enseguida reiniciar el ritmo con

No más que luz:

y detenernos inmediatamente producto de los dos puntos ( : ), que nos llevan a la conclusión o consecuencia de que

…..su esencia verdadera
se descompone en algo frío y feo.

Hago esta observación para destacar la importancia de conocer las herramientas gramáticales (puntuación, acentuación, etc.) -y a modo de ejemplo-, que nos permitirán dar el “toque personal” al soneto. El cuarteto inicial puede mantenerse como estaba, si corresponde a TU ritmo; aunque debiera incluirse el punto seguido que señalé, para imprimir una mejor cadencia.

Una pincelada sobre la sonoridad, a propósito de las últimas palabras del verso: frío y feo. Si te fijas, ambas son bisílabas; ambas comienzan con “f”; ambas concluyen con una vocal llena. La diferencia es que la primera, además de la r áspera, incluye la i, que es débil, aguda, en comparación con la e, que es llena (pronúncialas, y escúchalas, degústalas, apriétalas contra tu paladar: friiiiiiiiioooo, feeeeeooo…).

su esencia verdadera
se descompone en algo frío y feo.

su esencia verdadera
se descompone en algo feo y frío.

¿Qué pasa con el verso si se altera el orden (sin considerar la rima con el primer verso, por supuesto)? Pasa que las vocales llenas (vocales llenas son: a, e y o) de “algo” y “feo” quedan demasiado próximas, englobando, engordando, por decirlo gráficamente, el verso en esa parte. Ello no ocurre si el orden es el original, pues la “i”, con su agudeza, sumada a la “y” de la sinalefa, adelgaza el verso, haciéndolo más fluído. A mi me parece que ambas palabras unidas le dan gran belleza al verso, deteniendo de pronto el ritmo que traía (la “f” suena casi como un freno), producto de la brevedad de cada una: fri-y / fe-o, haciéndolas indisolubles, como si fuesen una sola palabra (como “triqui-traque”).

Ya todo es miedo, espanto, no hay deseo
Ni la inocencia humana ya es sincera
y ni es la vida aquello que se espera
Cuando se suena a ser poeta, y creo

El primer verso de este segundo cuarteto es el único débil -en cuanto al tema tratado- en todo el soneto. Para comenzar se menciona la existencia, en los tiempos que corren, de dos perturbaciones del alma –miedo y espanto-, siendo la segunda de ellas un superlativo de la primera, con lo que la enumeración de los males a que se da inicio se convierte en una reiteración, desaprovechándose la oportunidad de mencionar algún otro que enriquezca más aún el soneto. Por otro lado, considerando la sonoridad, se produce una cierta semejanza, como resultado de la enumeración que se anuncia, entre “esmiedo” y “espanto”, lo que provoca una leve confusión en el oído; es decir, dada la existencia del verbo ser, se espera una seguidilla de elementos: “es miedo”, “es llanto…..”…, o de algún otro sustantivo que no comience con “es” (es miedo, risas, …), o, por qué no: es-miedo, es-espanto…

Además, la ausencia de deseo, así a secas, no me cuadra en el marco del panorama descrito. La palabra “deseo” tiene, en nuestros días, connotaciones exclusivamente negativas, asociándola al apetito de los sentidos, a la sexualidad, o en el menos peor de los casos, a la posesión de cosas materiales. Se la relaciona más con el “tener” que con el “ser”. Y hoy en día, muy por el contrario a lo dicho en el verso, lo que prima es el deseo de tener, de poseer, más que de “ser”. A modo de ejemplo y para encauzar tu meditación, te propongo los siguientes versos como reemplazo del señalado:

Ya todo es miedo, tác – tac(s) o/y deséo(s)

o
Ya todo es miédo, tác- tac, tác deséo.
Ya todo es miédo, tac- tác, tác deséo.

En el segundo y tercer verso se repite lo señalado para el primer cuarteto en lo referente a las negaciones copulativas NI (recuerda: Ni lo uno NI lo otro). En el tercero, entonces, se da una redundancia entre “Y” y “NI”. Pero es fácil de arreglar, eliminando la “Y”, cambiando el orden de las palabras, y dando con el endecasílabo sin incorporar nuevos elementos:

Ni la inocencia humana ya es sincera
ni la vida es aquello que se espera
Cuando se sueña a ser poeta, y creo

Respecto a los tercetos, sólo habría que señalar que, en comparación con los cuartetos (como prolongando la contraposición conceptual-estructural ya mencionada), son más perfectos gramaticalmente hablando, y por el contrario, lo son menos desde el punto de vista del ritmo y la musicalidad. Así, la única observación que se le puede hacer es el hiperbatón en la falta de correspondencia entre los versos 3 y 4, mejor dicho en los versos 3 del primer terceto y el 1 del segundo terceto (considero que, al igual que los acentos, en el caso del primer verso del primer terceto, en la omisión de la coma final, se produjo un lapsus linguae). Veamos dichos versos:

Y que de un beso aun se prende llama
A todo un pueblo curvo de tristeza

La oración es enredada, gramaticalmente hablando, producto de la rima y la métrica buscada, busqueda que llevó a colocar a la llama al final y oscurecer el verso . ¿Quién es el sujeto? ¿El beso o la llama? Lo que se prende es la llama, como lo dice el tercer verso, por lo que parecería ser la llama. Pero si recordamos los dos versos anteriores, y sus respectivos sujetos –el árbol y la nobleza-, nos queda claro que la llama no se prende sola, sino que es consecuencia de un beso, y que es el beso –con todo lo que entraña- el verdadero sujeto capaz de inflamar

A todo un pueblo curvo de tristeza

Si aplicamos la lógica de los versos anteriores, tendríamos que el impulso poético llevaba a la frase por este camino:

Que aun el mundo es fragil en su rama,
Que aun llora en su huerta la nobleza
Y que aun un beso (LE) prende llama
A todo un pueblo curvo de tristeza

ó
Que aun el mundo es fragil en su rama,
Que aun llora en su huerta la nobleza
Y que un beso aun (LE) prende llama
A todo un pueblo curvo de tristeza

Un elemento importante para detectar errores de este tipo es la musicalidad, el ritmo. Al leer la versión original, los dos primeros versos del primer terceto se leen sin esfuerzo, la lengua se desliza contra el paladar, pero en el tercero se frena, aparecen los tropezones, se trastabilla, lo que nos indica que algo pasa allí, ya que no hay fluidez. Sobre dicho verso se debe trabajar, lo cual no significa que producto de dicho trabajo los versos cercanos no sufran alteraciones …

Una última observación referente a los tercetos, especificamente al último verso del segundo terceto -un hombre, al fín, feliz en su corteza-: este se debe llevar a lo general, de modo que involucre al género humano: EL hombre (hombres y mujeres), pues así como está lleva a entender que se trata más del hombre que de la mujer, y dentro de los hombres, uno sólo de ellos, produciendo una suerte de contradicción con aquel “TODO un pueblo” del primer verso:

A todo un pueblo curvo de tristeza


Ya te he señalado algunos puntos referentes al ritmo y a la musicalidad. Al aplicar la lupa y observar en detalle el ritmo del soneto, hay que señalar que en los cuartetos prima el yámbico (propio e impropio, con acentos supernumerarios –auxiliares- en sílabas pares -2, 4 y 6-, según el caso), y que las sílabas pares que nos parecen inacentuadas son aquellas en que se produce la sinalefa, sin que se entrabe el ritmo, como podemos ver:

A vé-ces pién-so quen- la lúz- no vé-o (yámbico)
2-4-8-10 (impropio)
ni páz-, niamór-, no más- quiuna- cegué -ra(yámbico)
2-4-6-10 (propio)
No más- que lúz; suesén-cia ver-dadé -ra (yámbico)
2-4-6-10 (propio)
se des-compó-nen ál-go frí-oy fé -o. (yámbico)
4-6-8-10 (impropio)

Ya tó-does mié -doespán-to, nohay- desé-o (yámbico)
2-4-6-10 (propio)
Ni li-nocén-ciahumá-na yaes- sincé-ra (yámbico)
4-6-10 (propio)
y niés- la ví- daqué-llo que- sespé-ra(yámbico)
2-4-6-10 (propio)
Cuándo- se sué-ñasér- poé- ty cré-o
1-4-6-8-10 (sáfico)

En los tercetos, la cosa cambia, debido a la reiteración de la palabra AUN (difícil palabra):

Quiaún-el mún-does frá-gil en-su rá-ma (11 sílabas métricas)
2-4-6-10 (propio)
Quiaún-llóraen-su*huér-ta la-noblé-za (11) hiato*
2-3-6-10 (propio, con acento antirrítmico en la 3)

Y que-de_un bé-soaún-se prén-de llá-ma (11)
4-6-8-10 (impropio)

A tó-doun pué-blo cúr-vo de-tristé-za
2-4-6-10 (propio)
pára-quexís-ta_aún-aquél-que*á-ma (hiato)*
1-4-6-8-10 (sáfico)
un hóm-bre_,al fín,-felíz-en su-corté-za.
2-4-6-10 (propio) (cesura)



El ritmo es la forma que el alma escucha el poema, y su escritura debe trasuntar dicha forma, que no es otra cosa que el sístole-díastole de tu corazón…

Hay que destacar, por último, que se cumple cabalmente con el desarrollo estructual del soneto, en cuanto a que en los cuartetos se hace la exposición del tema, en el primer terceto se da inicio a la transición, preparando el remate, para concluirlo en el segundo, especificamente en su último verso. Y tan claro es esto último que gramaticalmente se apoya en los dos puntos que finalizan el verso anterior:

Para que exista aún aquél que ama:
El hombre, al fin, feliz en su corteza.


Y eso es todo, estimada Sussanah, cuanto puedo decir sobre tu soneto, en la seguridad de que apenas he rasguñado la superficie. Respecto de la génesis de este soneto…, de su sentido…, hay mucho más sobre lo cual seguir hablando -y aún más interesante. Mucho de ello deberás averiguarlo tú. Y para ello deberás callar y esperar, pues ser poeta es una actividad silenciosa y paciente, alejada de las luces, del escenario y del mundanal ruido. Se fiel a ti misma, feliz en tu corteza. Te envío mis cordiales deseos de éxito.

Y ahora vuelvo a mi caverna.

******


NOTAS


1) Recuerdo que tocábamos el cielo
con sólo imaginarlo, que el verano
era un cálido instante en nuestra mano,
y un pájaro, el amor, alzando el vuelo.

Recuerdo, de las noches, el desvelo
hasta la madrugada, y el cercano
placer de conversar sobre lo humano,
lo eterno y lo divino; nuestro anhelo.

Recuerdo, en mi memoria detenido,
aquel tiempo, su luz, vuestra mirada,
el despertar al mundo, lo leído.

Y siento que regresa desde cada
rincón del corazón, desde el olvido,
la espuma de aquel mar, su marejada.

2) Quisiera recomendarte a este respecto el artículo de Martín Heidegger: “¿Para qué ser poeta?”, editado por Losada (Biblioteca Filosófica), bajo el título de Sendas Perdidas (“Holzwege”, cuyo significado literal según el traductor es: “caminos de bosque”, a lo que agrega: “Los leñadores y guardabosques conocen esas sendas. Saben lo que significa estar en una senda perdida”.). En el tomo se incluye también un ensayo sobre El origen de la obra de arte.
No puedo resistir reproducirte algún párrafo; imposibilitado de hacértelo llegar completo, escojo, entre tanto de donde hacerlo, una frasesita que tapizó una pared de mi lejana adolescencia, y que hoy me refresca como otra marejada…:
Poetas son los mortales que, cantando con seriedad al dios del vino, sienten la huella de los dioses que han huído, permanecen en su huella, y de esta suerte otean para los mortales afines el camino hacia el cambio”.
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  #2  
Viejo 23-02-2009, 08:48 AM
Pimp Pimp no está en línea
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Predeterminado Querido Ungé :

...Y digo ungé pues el nick q usas no se deja, tío.

Mira, yo no sé si la Susi está por ahí, pero me tomé la libertad de echarle un ojo a la botella que haz lanzao y desde luego a mí me has conquistao el ojo, el corazón y la sesera. Cacho de soneto la Susi y peazo de verónica en tu capote.
Pimp
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  #3  
Viejo 23-02-2017, 02:58 PM
PHANTOMAS PHANTOMAS no está en línea
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Predeterminado A veces pienso :

Un hombre al fin feliz en su corteza.
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buscando, desesperadamente, sussanah


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