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Problemas y Consejos de Salud Un foro donde se puede colaborar con la prevención y tratamiento de los problemas de salud intercambiando consejos y experiencias.
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Viejo 06-11-2012, 08:51 PM
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Predeterminado ¿Cuánto debe dormir un bebé? Guía para dormir a tu bebe según la edad :

Sin duda. el reloj biológico de los bebés va más rápido que el de los adultos y por eso, muchas veces, sus horas de sueño y las nuestras no coinciden. Esto se explica del siguiente modo: el ciclo biológico, que en los adultos se repite cada 24 horas, en ellos ocurre cada tres o cuatro, teniendo en cuenta que los períodos de vigilia y de sueño están regidos, sobre todo, por la alimentación. En esas pocas horas, el cuerpo del bebé hace su propio día (come-duerme-evacua) y así sucesivamente. En los primeros meses de vida. el chiquito aún no distingue la noche del día y sus ciclos vitales se desarrollan así de rápido, bajo la guía de su apetito.

Durante este tiempo, necesita gran cantidad de energía para crecer y desarrollarse a nivel físico e intelectual, y parte de ella la obtiene o la renueva mientras duerme. La falta de sueño dificulta su desarrollo y. además, le provoca una gran irritabilidad : a diferencia de los adultos. que no podemos con nuestra alma al día siguiente, los pequeños experimentan excitación e hiperactividad, les bajan las defensas y tienen problemas con la hormona del crecimiento, que se segrega durante las horas de sueño. Es fácil concluir que hay un sinfín de razones para procurar el descanso de nuestros hijos, más allá del rato de descanso que, para los padres, significa el hecho de que duerman.

En los últimos años, los científicos han estudiado la importancia de dormir. Algunos plantean que el sueño es un recurso mediante el cual el cerebro se recupera del trabajo realizado durante el día. Las neuronas se fortalecen aprendiendo, pero también gastan energía que reponen durante el descanso. Por eso es vital dormir lo suficiente, sobre todo en la niñez.

Una rutina ayuda a los chicos a dormir bien; un horario más o menos flexible y unos cuantos hábitos servirán al pequeño para relajarse y anticipar la hora de descansar. Hay que acoplar los tiempos de los padres con los de él, labor quizá difícil, pero básica para que el chiquito aprenda a diferenciar el momento de dormir, del de estar despierto.

No hay un arquetipo de «ritual nocturno»; deben construirlo con el bebé y respetarlo, de modo que llegue a asociar ciertas actividades con la hora de dormir, en vez de asumirlo como el terrible momento en que se queda sin la compañía de papá y mamá.

Por otro lado, es un error pensar que si no se lo deja dormir durante el día, se conseguirá que duerma de corrido por la noche, cuando, así, sólo se hace un chico irascible e irritable. Hasta los dos años necesitan 13 horas de sueño diarias, y no todas nocturnas. Lo ideal es que duerma un ratito por la mañana y otro por la tarde. Además, es recomendable que haya algo de luz diurna y que perciba los sonidos normales de la mañana para que aprenda a notar la diferencia.



Dormir de vez en cuando con mamá y papá es reconfortante para el bebé.
¿En su cama, o con papá y mamá?


No es una cuestión a la que se pueda responder de un modo general. depende de las circunstancias, de lo que quieran los padres, si es toda la noche, si es un rato...

La teoría señala que un bebé debe estar en su propio cuarto a partir de los seis meses, y que si tiene una pesadilla o de pronto llora. lo mejor es ir a su habitación para tranquilizarlo, darle un poco de agua, acercarle su muñeco favorito y dejarle una luz indirecta que
lo ayude a conciliar el sueño nuevamente.

Sin embargo, en todas las reglas hay excepciones y no pasa nada si el pequeño duerme con sus padres un día que está enfermo o porque ellos están agotados y prefieren tenerlo por si hay necesidad de calmarlo.

Hoy en día, existen opiniones encontradas sobre este asunto pero lo que hay que tener presente es que la manera de afrontarlo depende de cada chico y cada familia. En ciertas culturas, como la nuestra. compartir la cama es algo más habitual que én otras. Lo cierto es que dormir ocasionalmente con los hijos es algo reconfortante no solo para ellos, sino también para los progenitores. Como casi siempre, los contratiempos vienen con los excesos.

El problema mayor aparece cuando la excepción se convierte en lo habitual, cuando papá y mamá empiezan a perder su intimidad. Pero esta situación puede tener dos caras, una, que por dejar a su hijo dormir con ellos, la intimidad de los padres se rompa, o que mamá y papá propicien que el chiquito se acerque con frecuencia, en un intento por llenar el hueco de una relación dañada desde antes.

Veámoslo por partes. En el primer caso, es obvio que si con chicos en casa es dificil encontrar un momento de soledad para la pareja, más todavía lo será si duermen en nuestra cama. Suele ser uno de los adultos quien alienta este hábito, mientras el otro contempla cómo algo se rompe entre ellos.

En el segundo, se trata de parejas cuyos integrantes ya no se entienden en la intimidad y, de manera inconsciente, cubren esa carencia afectiva acurrucando a su pequeño entre ellos. Si es el padre o la madre quien se va a la cama del chico a dormir, es evidente que hay un distanciamiento con su pareja, y que lo que trata de solucionar son sus carencias afectivas, no las de su hijo.

La compañia de su juguete favorito lo puede ayudar a dormir solo.
Un chico feliz es un chico que duerme bien


Para que el pequeño tenga un descanso adecuado, los padres no necesitan obsesionarse con cumplir al pie de la letra cada recomendación. Basta con que, mientras esté despierto se sienta querido y atendido, jueguen y rían con él. compartan sus progresos y descubrimientos. Así se sentirá tan seguro que el momento de irse a dormir no supondrá problema alguno.

Acudir cuando los llame
Pueden estar seguros de que no tiene fiebre, no le duele nada y fisicamente está bien, y, sin embargo. oírlo llorar una y otra vez. La sugerencia es acudir al reclamar su presencia. El bebé no debe sentirse abandonado, así que hay que hablarle con cariño. tranquilizarlo y comprobar que esté bien. Después, dejarlo que se serene en su cuna.

Piel con piel
Según expertos, este tipo de contacto aumen¬ta una fase del sueño del bebé llamada «sueño tranquilo», que favorece su desarrollo. Incluso, es recomendable dejarlo dormir en contacto con la piel de mamá o papá oca¬sionalmente. una siesta, durante el primer mes de vida. ¿Cómo? Si la temperatura ambiente lo permite, acostarse boca arriba con el pecho desnudo. y colocar encima al bebé. también desnudo.

Las horas del sueño del bebé
18 horas
Recién nacido

En sus primeros meses de vida, un bebé puede llegar a dormir hasta 18 horas, nueve nocturnas y el resto durante el día. Desde luego, su horario no coincide con el de sus padres. Su ritmo biológico es muy acelerado y, en tres o cuatro horas, repite todo lo que un organismo adulto hace en 24 horas.

15 horas
Tres a seis meses

Puede dormir 15 horas,probablemente seis seguidas durante la noche (para alivio de sus padres) y el resto en el día. Aunque su horario aún no está del todo sincronizado con el de los adultos, en esta época es cuando se da un notable avance.

13 a 14 horas
Siete a 12 meses

Puede llegar a dormir hasta 11 horas de noche y tres de día, y reconocer claramente los períodos de vigilia y sueño. Es el momento de sentar las bases para dormir bien, propiciarle un poco de luz en las siestas, y silencio y oscuridad por la noche. No pasa nada si se le deja una tenue luz nocturna; la oscuridad total no agrada a ningún bebé.

10 a 13 horas
Uno tres años

Cada chico debería dormir entre 10 y 13 horas al día. Entre el segundo y el tercer año, la mayoría abandona la siesta. Es útil que al acostarse cuente con la compañía de un objeto de consuelo (pañuelo, toallita o peluche). El ritual previo a la hora de dormir cobra fuerza ahora, así que hay que dedicarle ese tiempo con ternura y tranquilidad, y salir de su cuarto justo antes de que el sueño lo venza.

10 a 12 horas
Cuatro a cinco años

Los horarios adquieren mayor importancia para mantener los buenos hábitos. Ya no nece sita la siesta, pero es bueno que descanse un ratito después del almuerzo. Es vital nunca usar la instrucción de irse a la cama como castigo; al contrario, es bueno aprovechar ese momento para dejarlo expresar lo que le pasa, leerle un cuento, decirle que al día siguiente- ¬le esperan muchas cosas buenas y prometerle que ahí estaránpara disfrutadas con él.



¿Cómo detectar si tu hijo tiene problemas de sueño?
Primero hay que reconocer lo que es «normal» en cuanto al sueño, ya que en ocasiones, los chicos no tienen pro¬blemas para dormir, pero los padres de familia tienen expectativas poco sensibles que complican la situación. Por ejemplo, es normal que un bebé o un chico menor de cuatro años tarde alrededor de media hora en dormirse. Es lo que los especialistas llaman «latencia del sueño», algo que debe respetarse y tomarse como un tiempo de desactivación, necesario para que el pequeño vaya «desconectándose» del mundo que lo rodea. Otro aspecto que deben conocer es que todos los chicos se despiertan durante la noche. Afortunadamente, la mayoría de ellos vuelve a conciliar el sueño de manera espontánea y sin ayuda.

Una tercera faceta fundamental es saber que dormir toda la noche en el caso de un bebé es dormir cinco horas y no necesariamente las ocho que, en ocasiones, se considera aconsejable.

Sabiendo esto, es bueno preguntarse: ¿nuestro hijo no quiere o no puede dormir? La respuesta a esta interro¬gante es esencial, ya que les permitirá distinguir entre un problema educativo o de hábitos y un problema con el sueño en sí.

El que no se quiere dormir, que lucha contra el sueño, cada vez está más inquieto y nervioso. Al contrario, el chico que quiere pero no puede dormirse, se lo ve cansado, intenta dejarse llevar por la somnolencia, pero en el último momento se activa y protesta. En chiquitos entre siete meses y cinco años se puede detectar lo que se conoce como «alteraciones de fase». Son problemas benignos, parecidos al jet-lag ocasionado por los viajes en avión, y se dan cuando hay un des¬fase entre la necesidad de dormir de los chicos y el horario que les ha sido «impuesto». Entonces se muestran irritables, se despiertan por la noche, etcétera. Son problemas que pueden tratarse, pero con frecuencia des¬aparecen solos.

¿Por qué tu hijo debe aprender a dormirse?
Durante los primeros años de vida, el bebé dedica mucho tiempo a dormir. Así, al cumplir los dos años, se ha pasado 13 de los 24 meses durmiendo. Además, esto ocurre en el momento de máximo desarrollo de algunos órganos funda¬mentales, como por ejemplo el cerebro. Hoy, se sabe que el sueño juega un papel fundamental en el desarrollo armónico del pequeño.

Por eso, para un óptimo desarrollo, el chico debe tener un sueño suficiente en calidad y cantidad.

¿Cuáles son los problemas de sueño más habituales?
Lo primero es saber que el sueño tiene tres componentes: uno biológico, sobre el que los padres poco pueden hacer; uno psicológico, que depende del temperamento del pequeño y de las pautas familiares, y uno sociológi¬co, determinado por el entorno sociocultural.
En la infancia, los dos problemas más frecuentes con el sueño son, por un lado, el insomnio y, por otro, los trastornos respiratorios.

El insomnio es la dificultad para iniciar o mantener el sueño, al menos, tres días a la semana. Puede deberse a problemas físicos, como el reflujo gas¬troesofágico (durante la digestión, parte del contenido del estómago vuel¬ve al esófago, y causa molestias) o el síndrome de piernas inquietas (al estar inmóvil para iniciar el sueño, el chico nota sensaciones en las piernas que lo obligan a moverlas), o a un mal aprendizaje del hábito de dormir.

Los trastornos respiratorios abarcan desde el ronquido habitual (no rela¬cionado con resfrío), hasta la apnea del sueño. Puede ser necesario que el médico determine el problema.

En realidad, los chicos saben dormir solitos desde el vientre materno. El afán por educarlos procede, asimismo, de que los padres están sujetos a un horario de adultos, de manera que si su pequeño no duerme, ellos tampoco lo pueden hacer. Formar hábitos de sueño es bueno cuando los chicos deben seguir un horario que, por ejemplo, los obliga a madrugar. Pero lo indicado es que los hábitos respondan a sus necesidades, no a las de sus padres.

Los terrores nocturnos implican que el chico está profundamente dormido aunque, de repente, se activa, altera, grita, y es imposible consolarlo. Después se le pasa y sigue durmiendo; de hecho, en ningún momento se despierta (lo que sí ocurre durante las pesadillas).

Por otra parte, las apneas del sueño. Alrededor del 45 por ciento de los chicos, hasta los cinco años, ha sufrido de modo ocasional esta alteración.
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