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Viejo 23-03-2016, 01:53 PM
ProfeDelucia ProfeDelucia no está en línea
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Predeterminado El terrorismo de estado no empezo el 24 de marzo de 1976 :

El cuadragésimo aniversario del golpe de estado genocida de la camarilla de Videla, Masera y Cia es una buena oportunidad para reflexionar sobre las raíces del fenómeno del terrorismo de estado y, si es posible, echar luz sobre las causas más estructurales de dicho fenómeno. En las siguientes paginas intentaremos trazar un cuadro de la violencia para estatal que azotaba la Argentina desde mas de un bienio antes del golpe de marzo de 1976 así como del trasfondo de políticas autoritarias y anti democráticas llevadas adelantes por los gobiernos peronistas desde la caída del efímero gobierno de Héctor J Campora en julio de 1973.
Como se sabe el justicialismo gano las elecciones de marzo de 1973 luego de 17 años de proscripción. En el contexto del ascenso de masas que se vivía en la Argentina desde 1969 la llegada al poder del “Tio” Campora se dio en el marco de una fuerte movilización y participación popular que se dejo sentir en el ámbito político, sindical, universitario y cultural de la vida Argentina. Un espíritu de primavera democrática recorrió toda la Argentina en el otoño de 1973. Los obreros tomaban las fábricas pidiendo mejores condiciones de trabajo, los estudiantes tomaban las universidades y colegios expulsando a las autoridades y docentes reaccionarios, los empleados de las reparticiones públicas expulsaban a los funcionarios de la dictadura en retirada antes que el nuevo gobierno lo suplantara. En los barrios del conurbano la gente reclamaba contra las tarifas de los servicios y por mejoras edilicias. Los trabajadores rurales cortaban las rutas y ocupaban ingenios, cultivos y estancias. El pueblo ganaba las calles de las grandes capitales argentinas. El dia 25 de mayo, durante la asunción del nuevo gobierno, la manifestación popular impidió el desfile militar programado. Esa misma noche el pueblo marcho a las cárceles de la dictadura e impuso la liberación de los presos políticos. El fenómeno generalizado del ausentismo laboral, expresaba también de forma lateral y un tanto distorsionada, la idea de que ahora el poder había cambiado de mano…no solo en términos políticos, sino también sociales. Pero esta movilización autónoma de las masas no estaba en los planes del general Peron que, todavía en el exilio en Madrid, controlaba al movimiento justicialista y aliado al ala derecha del peronismo comenzó en pensar en el desplazamiento del poder del gobierno de Campora cuya base de sustentación era la izquierda peronista. El primer episodio de este enfrentamiento se produjo el 20 de junio de 1973 durante el acto para festejar el regreso definitivo de Peron a la Argentina. Como se recordara grupos de extrema derecha peronista, junto con elementos del SIDE, etc atacaron a la columna de la juventud peronista provocando una masacre. En su libro Ezeiza Horacio Verbitsky describe la trama de este episodio como inscripta en la estrategia de Perón y sus operadores de la Argentina para desplazar a Campora del poder de manera violenta. El mismo autor señala que la masacre de Ezeiza fue un primer ensayo de alianza entre la derecha peronista y la derecha conservadora a secas. Así fue exactamente porque los matones del peronismo de extrema derecha peronista que actuaron en Ezeiza contaron con el apoyo logístico de elementos del ACA (Automóvil Club Argentino), reducto del anti peronismo mas rancio, junto a elementos desplazados de la policía federal que habían reprimido manifestaciones obreras durante los gobiernos militares “gorilas”. ANTE LA IRRUPCION DE LAS MASAS EN LA CALLE LOS VIEJOS ENEMIGOS OLVIDABAN SUS DIFERENCIAS EN DEFENSA DE SUS INTERESES DE CLASE.
Con Peron ya en la Argentina el desplazamiento de Campora del poder se dio con suma facilidad. El 12 de julio el presidente y vice de la republica renunciaron a la presidencia de la republica y se convoco a nuevas elecciones en las cuales Perón, proscripto en las elecciones de marzo pasado por una clausula impuesta por de la dictadura de Lanusse, pudo presentarse como candidato a presidente. De mientras el presidente de la cámara de diputados Raúl Lastiri asumió la presidencia provisional. Poco a poco se comienza a dejar sentir en todo el país un clima de giro a la derecha. Por lo pronto se comenzó a desplazar del gobierno a todos los funcionarios pertenecientes al ala izquierda del peronismo. En las universidades grupos de derecha comienzan a disputarle el espacio de manera violenta a las corrientes de izquierda, peronistas y no peronistas, que hasta ese momento eran hegemónicas. De mano de la policía federal y sus pares provinciales reaparecen los machetazos y los gases lacrimógenos para reprimir a los laburantes que a lo largo de todo el pais desafiaban la política de “pacto social” ya esbozada por el gobierno de Campora, y avalada por la burocracia sindical con el fascista José Ignacio Rucci (uno de los verdugos de Ezeiza) a la cabeza. El sindicalismo peronista ortodoxo se reagrupa y forma la Juventud Sindical Peronista como grupo de choque contra las corrientes sindicales de izquierda peronista y marxista. En septiembre de 1973 el gobierno de Lastiri da a conocer una lista de 500 libros prohibidos por atentar contra la esencia del ser nacional!!! En la volteada caen desde libros eróticos hasta novelas de Ray Bradbury. Desde libros clásicos de historiadores revisionistas hasta manuales de ajedrez escritos por autores soviéticos. Ese mismo mes los exiliados chilenos que llegan a la Argentina escapando de la dictadura de Pinochet son maltratados en la frontera a la vez que se les requisa todas sus pertenencias. En algunos casos son encarcelados. Finalmente se los deja residir en la Argentina pero con la advertencia que si realizaban actividades políticas iban de cabeza al calabozo. Peron prepara el terreno para su tercera presidencia marcando el campo de entrada.
Finalmente la formula de Peron e Isabel Martínez, con el “brujo” López Rega, de mascota, arrasaron en las elecciones del 23 de septiembre de ese año. Dos días después una operación comando de Montoneros, principal formación armada de la izquierda peronista, ejecuta a José Ignacio Rucci (a “traviata”). Los “muchachos” le arrojaron un fiambre al “viejo” para recordarle que estaban ahí. Pero el “Pocho” no se amilano. Poco después de asumir la presidencia convoco a una reunión del consejo superior de su partido y los llamo a cerrar filas contra los “zurdos, extremistas y demás”. El viejo caudillo se pintaba la cara para la guerra! Para que no queden dudas convoco para dirigir la policía federal a Alberto Villar, un comisario sanguinario con un pasado de anti peronista duro. Villar había ejercido la comandancia de un grupo represivo volante en la Córdoba de 1969 y había sido desplazado por la dictadura de Ongania por que lo consideraba un personaje incontrolable. Esto último se debía a que Villar dirigió una toma por asalto, tipo película del Far West, de una comisaria cordobesa por una rencilla con los uniformados locales. Se dice que Peron convenció al anti peronista rabioso de Villar con el siguiente argumento: “General no es mi partido que lo necesita. La que lo necesita es la patria!! ¡No, si tenia labia Pochito! Una vez mas los viejos enemigos se unían para defender la sacrosanta propiedad privada y el Argentine way Life! Canejo! Villar reincorporo a la fuerza a montones de policía cesanteados por torturas, trata de blancas, coimas y otras yerbas. En colaboración con personajes oscuros como Jorge Manuel Osinde, Alberto Brito Lima, Norma Kennedy y Felipe Romeo (verdugos de Ezeiza) comenzó a montar la estructura de lo que unos meses después se convertiría en un poderoso dispositivo de violencia para policial. Tambien Peron desplazo del comando en jefe del ejercito al, relativamente “institucionalista” general Carcaño, nombrado por Campora, y lo suplanto por el mas derechista general Anaya. De la misma manera nombro al mando de la armada al almirante Emilio Eduardo Masera (Me suena, me suena!) y en la aeronáutica al brigadier Fautario que provenía del ala ultra nacionalista de derecha de los aviadores. Peron no perdió el tiempo. De mientras los “cruzados” en defensa de nuestro tradicional sistema de vida comenzaban a actuar. En noviembre de 1973 estalla una bomba en el auto del senador radical Hipólito Solari Yrigoyen. El atentado se lo atribuye la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) que un mes después da a conocer la primera de una lista de dirigentes políticos, intelectuales y del ámbito artístico y cultural condenados a muerte por “favorecer la infiltración de ideas marxistas en la Argentina”. El trabajo de Villar comenzaba a rendir sus frutos
En el verano de 1974 el “viejo” instrumento el desplazamiento, por métodos violentos, a los gobernadores de provincia del ala izquierda de su partido. En enero de 1974 luego de la toma del cuartel de Azul por la guerrilla del ERP, Peron pronuncia un discurso en donde llamaba a matar a los “guerrilleros, uno a uno”. En un mensaje escrito que dio a conocer insinuaba que el copamiento de Azul había contado con la tolerancia cómplice del gobernador de la provincia Oscar Bidegain, hombre de la juventud peronista. Ante la oposición masiva de la legislatura, de mayoría peronista ortodoxa, Bidegain renuncia el 25 de enero de ese año. En febrero de 1974 la policía cordobesa liderada por el jefe policial Antonio Navarro, se subleva contra el gobernador Obregón Cano acusándolo de “marxista y subversivo”. Policías y grupos de civiles armados ocupan edificios en “la Docta” y otras ciudades cordobesas. Obregón Cano y el vice gobernador Atilio López intentan entrevistarse con Peron en Buenos Aires que no los recibe. Renuncian el 28 de febrero y son encarcelados por los sediciosos. En marzo el gobierno nacional manda la intervención consumando el desplazamiento de otro gobierno provincial manejado por la izquierda peronista. En junio le toca el turno al gobernador de Mendoza Martínez Vaca, acusado de corrupción, y depuesto por la legislatura con los votos del peronismo de derecha, el radicalismo y los diputados del partido demócrata (“Los Gansos” la derecha conservadora mendocina). Ya muerto Peron el gobierno de Isabel Martínez concluirá la faena desplazando en octubre de 1974 al gobernador salteño Miguel Ragone, que venia soportando una oposición cerrada del empresariado provincial, el obispado, los jefes militares de la provincia y las 62 organizaciones de la provincia que a coro lo acusaban de “gobernador comunista”. Ragone fue secuestrado y desaparecido durante la dictadura militar siendo el único gobernador argentino que figura en la lista de desaparecidos durante la dictadura de 1976-1983. Ese mismo mes se le envía la intervención a Jorge Cepernic, gobernador de Santa Cruz, que había cometido el pecado capital de proyectar la expropiación de grandes latifundios de su provincia en manos de capitales ingleses.
Mientras tanto Peron venia rompiendo lanzas con la juventud peronista que todavía creía poder presionarlo para hacerlo cambiar de rumbo. La conducción de la agrupación Montoneros difundía entre las bases la falaz e infantil “teoría del cerco”. El Pocho, estaba cercado por una caterva de derechistas y “gorilas con la camiseta peronista” que lo aislaban del pueblo para que no tomara contacto con la realidad. Un manto de piedad por favor! El 1 de mayo intentaron copar el acto del dia del trabajador en plaza de mayo consiguiendo que Peron los califique de “estúpidos e imberbes” a la vez que reivindicaba el rol de la conducción sindical ortodoxa. El Pocho con su fiel ministro Lopecito Rega y el sangriento comandante Villar estaban ampliando los dispositivos de la Triple A que esos días asesinaba al cura villero Carlos Múgica. Peron murió el 1 de julio y su esposa y vicepresidente Isabel Martínez asumió la presidencia acentuándose la línea oscurantista, reaccionaria y represiva del gobierno nacional.
La figura de “Isabelita” merece un capitulo aparte. Sobre esta mujer riojana casada con Peron durante el exilio de este último en Panamá se ha dicho mucho. Para muchos era la “yegua”, “la copera”, “la cabaretera” (en alusión a su desempeño como bailarina). Se ha sostenido que era una persona ignorante e inocua. Sin duda carecía de calificación intelectual. Pero tenia posiciones políticas tomadas y bien definidas. Había sido una hábil operadora política de su marido que le había encomendado viajar a la Argentina en 1965 para contrarrestar la influencia del sindicalista Vandor y re asegurar el liderazgo del líder exiliado sobre el aparato del peronismo. En esa ocasión había conocido al ex policía y astrologo espiritista José López Rega que luego se convirtió en mucamo de Peron y su eminencia gris. La viuda de Peron estaba completamente consustanciada con el discurso y el folklore del peronismo ortodoxo. Era una mujer anticomunista, reaccionaria y con una fuerte identificación con una ideología de tipo clerical católica de corte ultramontano. En los primeros meses de su presidencia nombro ministro de educación a Oscar Ivanisevich que inicio una política de “policía ideológica” en las universidades argentinas donde se entronizo a fascistas confesos como Alberto Ottalagano, Roberto Zardini, Wellagari Allende, y otros de igual calaña. El gobierno de la “chabela” puso a cargo del Ente de Calificación cinematográfica a Néstor Paulino Tato, un católico de extrema derecha, que instrumento un sistema de censura de películas que no tenía precedentes en la historia Argentina. Distintos decretos del gobierno nacional dictaminaban la prohibición de películas, libros, revistas o discos cuyo contenido incluyera críticas a instituciones del estado como la iglesia, el ejército o la policía. Tambien se ordenaba prohibir cualquier cosa que se consideraba que atentara contra la “idiosincrasia nacional”. Siguiendo dicho enunciado el Ente de Calificacion cinematográfica llego hasta prohibir películas del sub género de cine de vampiros por contrarias “incompatibles con la cultura nacional”. Se ve que para el censor Tato Dracula era comunista!...y eso que era un conde. Un decreto de la Secretaria de Prensa y Difusión de 1974 prohibía la aparición en la TV de personajes homosexuales. Otro decreto prohibía la mención a madres solteras o triángulos amorosos en el argumento de las telenovelas. El grado de represión en el capo cultural fue tan feroz que el gobierno se jactaba en spots publicitarios de haber limpiado de la presencia de “elementos subversivos” al Festival Nacional de Folklore de Cosquin. El tono oscurantista clerical del gobierno peronista llevo a la paradoja de que la primera presidente mujer del pais tomara medidas de claro corte sexista, patriarcal y retrogrado. Entre ellos un decreto que prohibía la venta libre de anticonceptivos sin receta medica. A caballo de estas medidas los sectores más retrógrados de la iglesia católica comenzaron a mostrar su simpatía por el gobierno nacional. Entre ellos el pre conciliar obispo Tortolo de Paraná y el obispo de la Plata, Monseñor Plaza, de fuertes vínculos con la derecha peronista. El gobierno de Isabel Martínez nombro vicario de las fuerzas armadas al Monseñor Bonamin que pronto llamo a purificar al pais en “el jordan de la sangre”. El monseñor seria siempre un exaltado defensor del golpe militar de 1976 y de la metodología del terrorismo de estado.
Con dicho trasfondo la violencia para militar ganaba en dimensión y amplitud. La Triple A seguía publicando listas de figuras condenadas a muerte que comenzaban a exiliarse. En el segundo semestre de 1974 fueron asesinados, entre otros, el militante del peronismo de izquierda Julio Troxler, el abogado e historiador Rodolfo Ortega Peña y el filósofo y escritor de izquierda Silvio Frondizi. La Triple A extendía su campo de acción a todo el pais. En Mendoza se presentaba con el nombre de Comando moralizador Pio XII y debutaba en escena moliendo a cadenazos a prostitutas y homosexuales de la capital provincial. En el ámbito universitario se denominaba Concentración Universitaria Nacional (CNU), una patota formada por militantes del Comando de Organización de Brito Lima, de Guardia de Hierro, de grupos católicos sedevacantistas y de paramilitares incorporados a la planta de las facultades por los decanos fascistas. La acción de la CNU fue particularmente importante en las ciudades sedes de universidades nacionales. En Mar del Plata donde en los años 1974 y 1975 docentes, estudiantes universitarios y abogados de presos políticos fueron asesinados por estas patotas fascistas. Sí, eso paso en la llamada “ciudad feliz”! La misma ciudad donde actualmente los neo nazis hacen de las suyas! En La Plata la CNU asesino en 1975 a los dirigentes estudiantiles Sergio Karakachof y Domingo Terulli. Ese mismo año se produciría en la capital provincial la masacre del bosque en la cual fueron asesinados 5 militantes del PTS. La ciudad que luego seria el feudo de Ramón Camps, verdugo de los chicos de la Noche de los lápices, comenzaba su triste historia de represión y crimen. La misma contra revolución violenta en los claustros se vivió en Bahía Blanca, Córdoba y otras ciudades del interior.
La política represiva del gobierno peronista conto con el CONCURSO ENTUSIASTA DE LOS DIRIGENTES INTERMEDIOS Y MILITANTES DE BASE DEL ALA DERECHA DEL PERONISMO. Una verdadera falange reaccionaria expresión de una Argentina fascistoide, pro clerical y ortiva. Todo un sistema de delaciones y acciones violentas o arbitrarias que incluían a burócratas sindicales, funcionarios, patoteros y que reconocía como sus terminales capilares a las llamadas “mesas de trabajo”. Unos comisiones barriales formadas por militantes de unidades básicas, mayormente mujeres, que denunciaban la presencia de “zurdos e infiltrados” en distintos ámbitos. Ya sean activistas fabriles, militantes territoriales y hasta maestras de escuela que ejercían el derecho de huelga. Desde una columna en un noticiero de TV la dirigente de la ultra derecha peronista Norma Kennedy llamaba a las amas de casa a requisar el combustible que “los judíos del barrio de Once” acaparaban en invierno para “matar de frio al pueblo”. Preocupada en limpiar su propio espacio la violencia paramilitar se ensaño particularmente con los militantes de la izquierda peronista que en 1975 había fundado el Partido Peronismo Autentico y quedaron mas expuestos a la acción represiva al figurar su nombre entre los afiliados de esa fuerza política. El ámbito judicial también fue un campo destacado de la acción represiva del gobierno fascista de Isabel y el “Brujo”. Desde 1974 el gobierno designo a numerosos letrados reaccionarios como jueces federales. Jueces que se negaron a investigar los crímenes de la Triple A, concedieron impunidad a la violencia policial y a distintas violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad y armadas. La mayoría de ellos serian los futuros jueces de la dictadura que jurarían por los Estatutos del Proceso de Reorganización Nacional.
La operación cumbre de la acción represiva del gobierno de Isabel Martínez en el ámbito del movimiento obrero se dio a mediados del año 1975 con motivo de la huelga general de Villa Constitución. Esta localidad de la ribera del Paraná, ligada a la industria metalúrgica, era el epicentro de una importante experiencia sindical anti burocrática centrada en la sección de la UOM local. A comienzos de1975 los metalúrgicos locales liderados por Alberto Piccinini protagonizaron la última gran huelga del periodo. Durante 60 días mantuvieron un conflicto con la patronal regional que incluía a la firma ACINDAR entre cuyos accionistas figuraban militares con pasado represor como el General López Aufranc y el futuro ministro de economía de la dictadura José Alfredo Martínez de Hoz. En marzo de 1975 el ministerio de trabajo, a cargo del burócrata sindical metalúrgico Ricardo Otero, intervino la seccional de Villa Constitución. La ciudad fue ocupada por una fuerza compuesta de carros de asalto, patrulleros y un montón de paramilitares y burócratas sindicales armados. El sueldo fue de 30 muertos, 300 obreros presos y más de 1000 despedidos. El polo industrial metalúrgico del Paraná quedo pacificado, la patronal satisfecha y otra vez se verificaba la santa alianza entre los adversarios políticos a los que unían los intereses de clase. La burocracia sindical peronista también activo en esos años para la intervención de las seccionales cordobesas de SMATA lideradas por el dirigente clasista René Salamanca y de la seccional cordobesa de Luz y Fuerza lideradas por Agustín Tosco y el gremio clasista Sitrac-Sitraim de la ciudad mediterránea. Durante el año 1975 la violencia para policial desarticulo de manera violenta el movimiento de coordinadoras de base del gran Buenos Aires. En el noroeste argentino comenzaba el hostigamiento a los trabajadores combativos del azúcar liderados por Melitón Vásquez y a la CGT clasista de Salta. En Chaco se iniciaba la represión sobre el movimiento de las Ligas Agrarias en donde estaban organizados los pequeños agricultores de la provincia. A final del gobierno de Isabel Martínez existían en todo el pais más de 3.000 pesos políticos. La mayoría de ellos dirigentes sindicales de base. Algunos condenados por consejos de guerra.
Los últimos meses del gobierno de “Isabelita” fueron un esbozo de la dictadura militar. A mediados de 1975 la política económica del ministro Celestino Rodrigo fue de mero corte ajustador sin poder detener la espiral inflacionaria. Esto provoco un movimiento huelguístico inesperado. Los efímeros ministros de economía que lo sucedieron fueron orientando la conducción económica en el mismo sentido provocando malestar hasta en el sindicalismo oficialista. En febrero de 1975 Isabel Martínez había firmado el decreto N 262/75 que autorizaba a las fuerzas armadas a intervenir en la represión de la guerrilla (Operativo Independencia). A partir de ese momento los militares comenzaron a matar y torturar sin preocuparse mucho por la forma. En octubre de 1975, fruto de una crisis entre los militares y el gobierno, la presidenta designo a Jorge Rafael Videla como comandante en jefe del ejército. En diciembre de ese año la represión que siguió a la toma del batallón de arsenales de Monte Chingolo por el ERP incluyo torturas, fusilamientos clandestinos y desaparición de personas. El círculo estaba cerrado.
El gobierno de Isabel Martínez y la mafia integrada por López Rega y sus secuaces instrumento de manera consciente esta política represiva aplicada por un gobierno populista de derecha con fachada de régimen constitucional. Como eso no alcanzo para garantizar la “normalización” represiva del pais y la estabilización que la clase dominante requería las fuerzas armadas tomaron la tarea de remplazar al régimen que se había tornado ineficiente y asumieron la tarea de elevar el nivel de la violencia represiva a niveles de genocidio general. El gobierno peronista de derecha en ningun momento tuvo contradicciones con esta política. Muy por el contrario, cuando era obvio que sus días estaban contados, Isabelita y sus laderos apostaban a la “bordaberrizacion” o solución a la uruguaya. Un golpe cívico militar que conservara a la presidenta y su pandilla co gobernando con las fuerzas armadas y coordinando juntos la represión política y social. El mismo esquema que el gobierno del presidente uruguayo conservador Jorge María Bordaberry había adoptado luego del auto golpe de julio de 1973 gobernando por decreto e institucionalizando el COSENA, un organismo represivo integrado por representantes de las tres fuerzas militares. Pero en la Argentina de 1976 era tarde para una formula así. Se vivía una situación cercana a eso que Antonio Gramsci llamaba “equilibrio catastrófico”. O sea una situación indefinida en la lucha de clases que a la larga favorece la reunificación y la consolidación del bloque reaccionario. La necesidad de llevar adelante una política represiva garante de la estabilidad reaccionaria del país impulso la toma del poder por las fuerzas armadas sin intermediarios de ningún tipo. El empresariado, la Sociedad Rural, la iglesia y todas las capillas reaccionarias del país le soltaron la manito a Isabel y su pandilla y recibieron con los brazos abiertos a los chacales del Proceso. Pero fue el gobierno peronista de 1973-1976, como producto de sus contradicciones internas y su eterno y perverso juego pendular, el que instalo el escenario que condujo al pais a la hora más negra de su historia.
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1976, empezo, marzo, terrorismo

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